Sexta



El conteo efectuado en el antiguo imperio romano de la división de las horas diurnas en doce horas de luz, hace corresponder al mediodía la sexta hora desde el alba; de aquí toma su nombre la hora sexta, al igual que las demás Horas Menores del Oficio (Tercia y Nona). La Hora Sexta se celebra cuando el Sol alcanza el Cenit, a media jornada. Es el tiempo que en nuestros pueblos se conoce como la hora de la “siesta” (descanso de mediodía luego de media jornada de trabajo), expresión procedente de la “sexta” hora del día.

“Cuando la luz del día está en su cumbre, eres, Señor Jesús, luz y alegría” comienza diciendo un himno de Sexta para los domingos. La Hora Sexta canta el poder y la grandeza de Dios Creador y trae consigo una cierta mirada a la  eternidad mediante la imagen de Jesús Resucitado, Luz verdadera que ilumina a todo hombre (Juan 1, 9) y que se confunde con la luz del astro rey que llega a su máximo fulgor en estas horas.

El mediodía es también la hora en la que el Señor se detuvo cansado junto al pozo de Jacob y en la que la mujer samaritana encontró un Agua mucho mejor de la que fue a buscar a aquel pozo. (Cf. Juan 4, 6); en este sentido la Hora Sexta es también recuento del agua de nuestros cántaros al momento que el Señor pide de beber, agua de seguimiento, de oración y amor.

Es recuerdo de la llegada al Gólgota y de la crucifixión aquel mediodía. Mientras el Sol derrama plenamente su luz en la tierra, la Sangre de Cristo se derrama plenamente desde una cruz para nuestra redención.

En pocas palabras, la Hora Sexta del Oficio trae a la memoria al Dios que hace tanto por nosotros… (Cf. Salmo 56).



Himnos de Sexta.


Algunos himnos propios del Oficio de Sexta.

HIMNO: ESTE MUNDO DEL HOMBRE, EN QUE ÉL SE AFANA
Este mundo del hombre, en que él se afana
tras la felicidad que tanto ansía,
tú lo vistes, Señor, de luz temprana
y de radiante sol al mediodía.

Así el poder de tu presencia encierra
el secreto más hondo de esta vida;
un nuevo cielo y una nueva tierra
colmarán nuestro anhelo sin medida.

Poderoso Señor de nuestra historia,
no tardes en venir gloriosamente;
tu luz resplandeciente y tu victoria
inunden nuestra vida eternamente. Amén.
HIMNO: CUANDO LA LUZ DEL DÍA ESTÁ EN SU CUMBRE
Cuando la luz del día está en su cumbre,
eres, Señor Jesús, luz y alegría
de quienes en la fe y en la esperanza
celebran ya la fiesta de la Vida.

Eres resurrección, palabra y prenda
de ser y de vivir eternamente;
sembradas de esperanzas nuestras vidas,
serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,
de tu radiante luz llena este día,
camino de alegría y de esperanza,
cabal acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,
por tu Hijo Jesucristo, hermano nuestro,
vivir ahora el fuego de tu Espíritu,
haciendo de esta tierra un cielo nuevo. Amén.
HIMNO: VERBO DE DIOS, EL SOL DE MEDIODÍA
Verbo de Dios, el sol de mediodía,
amable mensajero de tu rostro,
fecunda nuestra tierra y la hermosea
como fuente de luz, de vida y gozo.

Más hermoso tu cuerpo, que es pleroma
del infinito amor jamás gastado;
y de ese mar sin fondo ni ribera
la Iglesia es tu pleroma continuado.

Verbo de Dios, que reinas sin fatiga,
que emerges victorioso del trabajo,
reina dichoso tú que nos esperas
mientras nosotros vamos caminando. Amén.

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